Es el mar el que, en Molfetta, cuenta la historia local, las actividades de sus habitantes, las raíces de las antiguas tradiciones mejor que cualquier otra voz. De hecho, la ciudad es uno de los centros pesqueros más importantes de la región, su flota pesquera es una de las mayores de todo el Bajo Adriático. Las casas y edificios del casco antiguo se reflejan en el mar . El puerto es un lugar de paso, de gran vida, de actividades frenéticas y de gestos que se repiten sin cambios desde hace siglos. El casco antiguo es famoso por sus callejones en forma de "espiga", y éste es otro de los muchos detalles que hablan del vínculo entre el mar y la ciudad, un mar que no significa simplemente turismo sino que es identidad. Uno de los símbolos de esta identidad es el faro, construido en 1853 y activado en 1857: desde hace más de 150 años, su linterna es un punto de referencia para los navegantes, una luz que mira al mar y es buscada por el mar, en una danza perpetua.
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